Diversas marcas internacionales ya están produciendo en serie vehículos orientados a esta tecnología. Conozca cuáles son. 

Para recorrer algo más de 250 kilómetros, la recarga de un auto eléctrico medio puede tardar actualmente entre 12 o 14 horas con un enchufe doméstico, o una hora en una electrolinera especializada (sin contar la logística y el tiempo para encontrarla) Por otra parte, aunque el vehículo sea “cero emisiones”, las fuentes de generación energética no necesariamente lo son ya que responden a la diversificación de la matriz.

En este contexto es que parte de los análisis para potenciar la electromovilidad consiste en hallar un soporte que se pueda acumular y sea capaz de producir energía. Y aquí es donde aparece el tema del hidrógeno que se puede generar a partir del excedente de fuentes renovables, almacenar y ser utilizado, a través de pilas de combustible (dispositivos electroquímicos que convierten la energía química de reacción en energía eléctrica), para generar electricidad sin contaminar.

En un reciente encuentro sobre hidrógeno celebrado en Madrid, empresas del rubro energía y automotor como Gasunie, Enagás, Repsol, Honda y Total avalaron al hidrógeno como uno de sus focos de interés. “Las empresas energéticas tienen ya un pie en el hidrógeno como solución a la electrificación”, ha declarado a El País, Rafael Calvera, director general del grupo Calvera, quien explica que “con el hidrógeno como combustible, la recarga es cuestión de cuatro o cinco minutos, igual que en una gasolinera convencional”. El especialista agrega que un auto que use hidrógeno para la pila de combustible podrá lograr una autonomía de unos 650 kilómetros, más del doble que los modelos que más se venden en la actualidad.

Fabricación masiva v/s logística

Toyota, Honda, Hyundai o Mercedes-Benz ya los están produciendo en serie, lo que ha permitido rebajar los costos de estos vehículos de los más de US$115.000 de las primeras unidades a unos US$70.000. La alemana Mercedes-Benz ha dado un paso más con su oferta del GLC F-Cell, un híbrido enchufable que permite recurrir a la corriente o al hidrógeno para abastecerse.

Pero aunque se avance en la disponibilidad de modelos, aún quedan dos grandes desafíos por superar:

-Disponibilidad de puntos de recarga
-El alto costo del hidrógeno

En la actualidad, Alemania o California ya cuentan con medio centenar de “hidrolineras”, en Gran Bretaña se han habilitado unas 20, Francia dispone de una quincena y España solo de media docena.

Por otra parte, el precio del kilo de hidrógeno (que puede asegurar unos 100 km de autonomía), es otra de las dificultades para esta tecnología: hoy puede alcanzar los US$12, muy por encima del precio de los actuales carburantes y de la electricidad.

En este escenario, hay países como Holanda que han planteado una estrategia nacional de generación masiva que permitiría reducir el costo a la mitad.

Japón, a su vez, ha declarado que su fuente de energía principal será el hidrógeno; Dinamarca, ha adelantado los plazos para eliminar su dependencia de combustibles fósiles y en Noruega, su principal empresa petrolera es la mayor inversora europea en este sector.

Fuente: Electricidad