El informe de la repartición pública indica que se pasará de los actuales 0,8 TWh a 3,1 TWh en diez años más, por lo que este proceso se ubicará como el segundo más demandante de energía en la industria del cobre, después de la concentradora.

La demanda eléctrica por el uso de agua de mar en la minería nacional, para abastecer de agua a los yacimientos, anotará un incremento de los actuales 0,8 TWh que actualmente registra la industria, a 3,1 TWh en 2029, por lo que este ítem se convierte en el segundo proceso de mayor intensidad de consumo eléctrico detrás de la concentradora, según indica el informe “Proyección del consumo de energía eléctrica en la minería del cobre 2018-2029”, elaborado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco).

En el documento se destaca que el consumo eléctrico esperado en la minería del cobre, en su conjunto, entre 2018-2029 crecería desde 22,6 TWh hasta 31,9 TWh, lo que representa un incremento de 41%, equivalente a un 2,9% de crecimiento anual, a partir de lo cual se estima la necesidad de agregar una capacidad instalada de 1.336 MW en generación eléctrica para satisfacer la demanda del sector en este periodo.

Uso de agua de mar
Para el consumo energético esperado en plantas desalinizadoras, el estudio consideró supuestos como el funcionamiento de centrales generadoras durante todo el año y 24 horas al día, además de contemplar 3,4 kWh de energía por metro cúbico para desalinizar, y una eficiencia de bombas de 70%.

En este contexto, de acuerdo a Rossana Brantes, analista de la Dirección de Estudios y Políticas Públicas de Cochilco, el consumo energético que tiene el uso de agua de mar, tanto el recurso directo que involucra el gasto energético de impulsión, como el agua desalinizada que involucra el gasto energético del proceso de desalación e impulsión, anota una alza desde 4% en la actualidad a 10% en 2029, “convirtiéndose en el segundo proceso de mayor intensidad de consumo eléctrico detrás de la concentradora”.

Por su lado, en el documento se estima que “el consumo de agua de mar crezca en un 230% entre 2018 y 2029, pasando de un estimado de 3,28 m3/seg a 10,82 m3/seg de agua de mar”, debido al incremento de operaciones de concentración, proceso altamente intensivo en el uso de agua, insumo particularmente escaso en Antofagasta y Atacama, por lo cual existen una serie de proyectos futuros de plantas desalinizadoras ubicadas en estas regiones, lo que implicará un mayor uso de energía eléctrica para el funcionamiento de las plantas, pero principalmente para impulsar el agua hacia las faenas mineras”.

“Este aumento es empujado fuertemente por la región de Antofagasta, particularmente entre 2019 y 2024, periodo en el cual se espera la puesta en marcha o ampliación de varias plantas desaladoras, tales como las de Escondida EWS inaugurada a principios de 2018, Planta desaladora Distrito Norte de Codelco, la ampliación de tuberías para Distrito Centinela de Antofagasta Minerals, el uso de agua de mar para expansión de Sierra Gorda de KGHM y la puesta en marcha progresiva para el proyecto de Hierro Dominga a partir del 2020”, se indica en el informe de Cochilco.

“En segundo lugar, el estudio resalta las perspectivas de la región de Atacama, donde se espera “un crecimiento importante a partir de 2023, destacando los proyectos Santo Domingo de Capstone Mining, Nueva Unión de Goldcorp y Teck, el proyecto de mediana minería Productora de Hot Chili de capitales australianos, junto con los ya existentes como la planta desaladora de Lundin Mining y la de Mantos Copper”, se añade.

El consumo energético por la desalinización también es visto desde el mundo académico. Ricardo Fuentes, profesional de la Comisión Nacional de Energía, abordó este tema en la Charla Informativa del Magíster en Ingeniería de la Energía de la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde se refirió a los desafíos para la energía que plantea la desalinización.

El profesional, quien también es académico del diplomado de Energía Sustentable de esta casa de estudios, señala a ELECTRICIDAD que el informe de Cochilco remarca la “clara tendencia de que la desalinización es cada vez un elemento más importante en la minería del cobre y sus requerimientos energéticos, específicamente en el consumo de energía y agua, los cuales convergen en las operaciones de las plantas desalinizadoras”.

A su juicio, el consumo de agua en la minería es un tema energético crítico, por cuanto “los proyectos de desalinización requieren de energía eléctrica, ya sea para alimentar bombas en el proceso de osmosis reversa, o energía térmica para alimentar los procesos térmicos de desalinización”.

Fuentes plantea que se requiere un “enfoque sistémico”, para enfrentar el consumo de agua y energía en la minería, “en que el tema de la desalinización se asocia como un componente de un problemamayor y que considera que para obtener agua se necesita de energía, y viceversa, o sea son temas que van de la mano y no se pueden ver como proyectos particulares”.

El especialista sostiene que las Energías Renovables No Convencionales (ERNC) tendrán un rol clave en las operaciones de las plantas desalinizadoras a futuro, en vista a que “ya existen proyectos de osmosis reversa que están asociados a plantas fotovoltaicas. También son de interés los proyectos de plantas de concentración solar y su acople a sistemas de desalinización térmica”.

“Esta es una forma costo-efectiva, pero no es la única, pues en el mundo se han estudiado procesos térmicos, en los cuales 40% o más de la energía térmica es de combustible fósil que se va al medio ambiente a través de las torres de enfriamiento, pero en algunos países de oriente medio y de la costa mediterránea se ha estudiado que esa energía se pueda utilizar para acoplarse a un proceso de desalinización térmica, en el cual se utiliza la energía de un proceso térmico para que el agua de mar se separe en vapor y salmuera, el primero de los cuales después se condensa en agua dulce”, precisa Fuentes.

Otro antecedente de las plantas desalinizadoras que menciona el académico es el uso de reservorios, donde se acumula agua, para proveer el suministro de este recurso “en caso, por ejemplo, de que la planta esté en mantenimiento”.

Según Ricardo Fuentes, el principal desafío del uso de energía en desalinización en el sector minero es “encontrar la mejor forma de acoplar los dos mundos; por un lado, el requerimiento de agua para la producción minera y los requerimientos eléctricos, pues tenemos energías renovables y térmicas, que son inversiones ya hechas, que están ubicadas en las costas del país y que eventualmente pueden ser utilizadas para la desalinización térmica, en vez de los procesos de osmosis reversa”.

“También hay algunas empresas que han intentado ampliar las plantas desalinizadoras que están instaladas en las centrales térmicas y así poder vender el excedente de agua dulce a terceros”, concluye el especialista.

Fuente: Electricidad