Debido a que el sector energético chileno es responsable del 78% de las emisiones del país, la descarbonización de los sectores de la electricidad, la calefacción, el transporte y la industria es clave para lograr los objetivos de protección del clima.

Con este trasfondo de la transformación del sistema energético chileno hacia las energías renovables y del crecimiento de la demanda energética, debido al crecimiento económico del país, la importancia del hidrógeno, como vector energético se ha incrementado drásticamente.

El hidrógeno se perfila como uno de los vectores energéticos más prometedores del futuro. Su uso reduciría significativamente la dependencia de recursos de energía fósil, lo que reduciría las emisiones de gases de efecto de invernadero y otros contaminantes en el aire. El hidrógeno puede ser producido a partir de una variedad de fuentes energéticas y es relativamente fácil de almacenar. Por ejemplo, su uso en una celda combustible permite la provisión de energía útil altamente eficiente y libre de emisiones contaminantes.

De esta forma el proyecto Descarbonización del Sector Energético Chileno del Programa de Energías renovables y Eficiencia Energética de la GIZ junto al Ministerio de Energía de Chile encargan a Fichtner un análisis de distintos países sobre las regulaciones, normas y códigos que usan y las políticas implementadas, entre otros, para así desarrollar un mapa analítico y comparativo del marco internacional sobre el hidrógeno como vector energético y toda su cadena de valor.

En paralelo se encarga un estudio al Centro de Energía UC, para que junto al Ministerio de Energía desarrolle una propuesta de normativa para Chile, basado en el estudio internacional y la experiencia en materia regulatoria chilena.

Esta información permite apoyar al gobierno chileno a desarrollar su propio marco regulatorio para poder aprovechar este recurso de forma óptima.

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