Bodegas San Francisco recibió apoyo de los profesionales de proyecto NAMA de Autoconsumo implementado por GIZ y el Ministerio de Energía para instalar una planta de paneles solares sobre la techumbre de un nuevo galpón de almacenamiento ubicado en Santiago.’

Bodegas San Francisco -BSF-, empresa nacional cuenta con 10 centros logísticos a lo largo de todo Chile y hoy posee una instalación fotovoltaica para autoconsumo en la techumbre de uno de los centros de la Región Metropolitana, con la que se espera alcanzar una producción anual de 60.000 kWh para iluminar el almacén y para la carga de baterías de maquinaria de transporte. Esta generación equivale al consumo promedio anual de 20 casas ubicadas en Santiago.

El proyecto nace de la inquietud de la empresa por analizar el potencial de generación de energía solar, aprovechando la gran superficie disponible de techos que poseen y así, producir ahorros e introducir sustentabilidad en sus procesos y servicios que ofrecen. En este sentido, la asesoría técnica prestada por el proyecto NAMA ayudó a clarificar este análisis y la toma de decisión.

Para promover el autoconsumo, el Programa de Energía de GIZ apoya al Ministerio de Energía a través del proyecto de apoyo a la NAMA de energías renovables para el Autoconsumo a incorporar sistemas de energías renovables en pequeñas y medianas empresas creando condiciones financieras y técnicas adecuadas para el desarrollo de la industria del autoconsumo, fomentando los conocimientos y sensibilizando sobre las ventajas de generación de energías renovables, con el fin de otorgar información relevante a los tomadores de decisión.

Un caso de éxito

El sistema fotovoltaico de Bodegas San Francisco se instalará sobre una nave de 9.000 m2 con el que se estiman periodos de retorno de alrededor de 7 años. «Éste es un piloto para chequear la rentabilidad de sistemas fotovoltaicos y para adquirir la expertise que necesitamos para más proyectos en el futuro. Chile tiene un enorme potencial de energía solar y queremos aprovecharlo» explica Cristóbal Salvatierra, gerente comercial de la empresa. Se refirió además que «los contenidos transmitidos por el proyecto NAMA fueron bastante clarificadores y permitieron generar un buen proceso de licitación con distintos proveedores locales».

Los expertos técnicos del Proyecto NAMA analizan diferentes sectores de la industria, como la de procesamiento de fruta, vitivinícola y el turismo para determinar qué tecnologías renovables y qué escala tienen más sentido, también en términos de economía. Las empresas pueden solicitar sus análisis y ejemplos de mejores prácticas sin cargo. «Respondemos preguntas, organizamos talleres y capacitaciones y ofrecemos evaluaciones iniciales para inversiones en energía renovable», dice Stephan Remler, asesor internacional del proyecto de GIZ. «Proporcionamos también soporte de desarrollo de proyectos «, agrega.

«Vemos mucho valor en que proyectos como éste se puedan implementar. En el marco de la Ley 20.571 se ha permitido que tanto el sector residencial, así como también instalaciones industriales, puedan aprovechar los beneficios de generase inyectar su propia energía» comenta Gabriel Prudencio, Jefe de la División de Renovables del Ministerio de Energía. «Nuestro compromiso como Ministerio es seguir impulsando fuertemente la generación distribuida con sistemas fotovoltaicos en el sector residencial, pero también en instalaciones industriales», explica.

Fuente: Diario Financiero