El gran crecimiento de la energía solar en Chile ha sido en base a la tecnología fotovoltaica para la producción de electricidad a gran escala. Este hecho se aprecia en el incremento de plantas fotovoltaicas en funcionamiento, pasando de 1 MW de potencia instalada el año 2012 a 1.102 MW actualmente en operación y otros 2.082 MW en construcción (Reporte Cifes: Energías Renovables en el Mercado Eléctrico Chileno – Abril 2016). Pero no ha sucedido lo mismo con las plantas de producción de energía solar térmica en ese mismo periodo, tampoco a nivel residencial o pequeña industria. De acuerdo al proyecto Appsol apoyado por CORFO, ACESOL y el Ministerio de Energía, donde se caracterizó la demanda térmica de la industria en Chile (año 2014-2015), las empresas que tienen demandas térmicas en baja y media temperatura son alrededor de 1.649, de las cuales 38 pertenecían al sector minero y las demás a otros rubros tales como alimentos, textil, cueros, químicas, papeleras, entre otros; esto demuestra que en Chile el uso de calor en los procesos industriales es extenso y variado.

En este sentido, la provisión de calor para procesos a partir de energía solar se vuelve interesante dada la disponibilidad de alta radiación en el país, especialmente de la zona central a la zona norte, donde por cierto, existe una gran concentración de estas empresas con demandas de calor.

Ahora bien, enfocándonos en empresas donde la necesidad de calor incluye temperaturas a distintos niveles, desde la más baja hasta la más alta, sobre los 100 grados Celsius, los sistemas solares térmicos de baja concentración (colectores planos, generalmente usados para producción de ACS) podrían estar limitados en funcionamiento para proveer específicamente las mayores temperaturas. En este sentido, la tecnología de concentración solar puede alcanzar hasta 400°C por lo que puede proveer a la empresa no sólo de agua caliente, sino también de vapor para procesos.

Esta tecnología se basa en una estructura que concentra los rayos solares (concentrador) sobre una superficie menor (receptor), y así calentar un fluido que circula por esta última. Para mantener el enfoque de los rayos solares en el receptor, el concentrador cuenta con sistemas de seguimiento del sol en cada momento, maximizando así la eficiencia de la concentración, y por ende la cantidad de energía solar captada. Al unir varios concentradores, se logra aumentar la temperatura de este fluido hasta el nivel necesario.

En este tipo de planta, por ejemplo con tecnología cilindro parabólica, los costos de inversión han bajado ostensiblemente estos últimos años, con la introducción de nuevos materiales y diseños más livianos y de baja complejidad. El uso de láminas reflectantes en vez de materiales o espejos pulidos, o la mejora en la aerodinamicidad de las estructuras, han contribuido a su simplicidad, tanto en su construcción como en su operación. La otra ventaja de una planta de este tipo reside en su modularidad y buen uso de superficies, que sumado a la posibilidad de almacenamiento térmico, la convierte en una opción viable económicamente para el reemplazo de combustibles fósiles en la generación de calor para procesos y mejora la huella de carbono de la empresa que la utiliza.

Ya en el año 2008, la Agencia Internacional de Energía auspició el estudio “Potencial del calentamiento solar en procesos Industriales” en el cual se recomendaba los sectores productivos donde aplicaba el uso de sistemas de concentración, siendo estos alimentos (vino y bebidas), textil, tratamiento de metales y plásticos, y químico. Los procesos que podían requerir energía térmica, son limpieza, secado, destilación, blanqueo, pasteurización, esterilización, cocción, fusión y pintura, entre otros.

Actualmente dentro del Programa 4e de Energías Renovables y Eficiencia Energética de la GIZ, se está trabajando en el fomento de esta tecnología y se cuenta con información técnica detallada, sobre las distintas tecnologías de concentración solar. Esta información puede ser vista en la página del programa www.4echile.cl.

Finalmente, en la medida que las empresas conozcan las ventajas que tiene la utilización de la energía solar, ya sea de baja concentración para producción de agua caliente, o de alta concentración para producción de agua caliente y vapor y en su defecto electricidad (cogeneración solar), esta tecnología se constituirá como una solución eficiente y además costo efectiva, que traerá beneficios no sólo económicos, sino también una mejora en la sustentabilidad energética y ambiental de la empresa.

Rodrigo Vásquez Asesor Técnico Programa de Energías Renovables y Eficiencia Energética GIZ Chile

Fuente: http://www.nexchannel.cl/

VER NOTICIA