El explosivo avance de las energías renovables ha situado al país en los top five de algunos rankings en inversión de estas tecnologías. En los últimos cuatro años, sólo la presencia de centrales solares y eólicas ha crecido siete veces y si bien ahora entran en un período menos intenso, su futuro está destinado a ser significativo.

Las energías limpias han experimentado un importante boom en los últimos cinco años. Algunas tecnologías, como la solar, la eólica, la hidroelectricidad generada por pequeñas centrales y la biomasa han logrado ser lo suficientemente competitivas como para estar integradas a la matriz energética chilena a costos atractivos. Esto contra muchos pronósticos que advertían sobre lo caro de producir energías de este tipo y el consecutivo aumento en las cuentas que deberían pagar todos los chilenos por ello.

Sin embargo, las Energías Renovables No Convencionales (ERNC) han logrado crecer a tasas de 50% anual en los últimos cuatro años, luego de dos cambios legislativos que aumentaron los incentivos y rebajaron las dificultades para su operación.

Según datos de la Asociación Chilena de Energías Renovables (Acera), la producción de energía de fuentes renovables alcanzaba a junio de este año un 11% de toda la electricidad producida en el país. Sólo en el caso de la capacidad instalada de las fuentes solares y eólicas, “esta aumentó más de 7 veces en los últimos cuatro años, considerando que en 2013 habían 299 MW instalados y actualmente tenemos 2.191 MW, con respecto a la energía ERNC totales”, indican en el gremio.

Este crecimiento nos acerca cada vez más a cumplir la meta conocida como 20-25, es decir, un 20% de la energía generada por fuentes limpias hacia el año 2025.

Su impulso es tal que —según Transelec, la mayor transmisora de energía del país—, de las 53 nuevas centrales en construcción que hay en proyectos en el país, un 47% provienen de fuentes renovables.

Sólo durante los dos primeros meses de este año ingresaron a tramitación ambiental 44 iniciativas con una inversión superior a los US$ 10 mil millones, de las cuales el 95% corresponde a energías renovables. Los expertos advierten eso sí, que como en todos los negocios no todas las iniciativas terminarán concretándose.

Carlos Finat, director ejecutivo de Acera, señala que el actual panorama de proyectos de inversión de centrales limpias es bastante más positivo que el que se veía hace dos o tres años.

“Actualmente, hay más de 2.300 MW de centrales ERNC en construcción, principalmente solar y eólica, cuya puesta en marcha prevista se extiende en el período 2016 y 2017. Las razones para este aumento son varias, incluyendo la alta competitividad en precio de las renovables y el volumen de energía que ganaron en la licitación para distribuidoras adjudicada a fines de 2015”, indica.

De hecho, estima que el crecimiento de estas tecnologías seguirá avanzando a tasas del 30% anual por un par de años. No hay duda que la incorporación de fuentes más amigables con el medioambiente ha implicado cambios significativos. “Hay un cambio de paradigma muy importante. Antes se pensaba que las plantas de base siempre eran térmicas y luego venía el gas y el agua. Hoy en Europa y California podemos ver que las renovables pueden ser parte de la matriz en forma más estable”, indica Juan Carlos Olmedo, profesor del magíster en Economía Energética, de la Universidad Federico Santa María.

En Transelec, encargada precisamente de transportar la energía que se produce en las centrales solares, eólicas, hídricas de pasada, biomasa junto a la producida por generadoras tradicionales hacia las ciudades, señalan que no hay dudas que el sector eléctrico chileno ha vivido una transformación significativa por la mayor participación de las renovables y las metas fijadas por el gobierno en su Agenda de Energía.

“Las renovables han tomado un rol protagónico con un marcado crecimiento, que al 2050 podría traducirse en un aporte de 70% proveniente de estas fuentes, de acuerdo al Ministerio de Energía”, precisa Eric Ahumada, vicepresidente de Desarrollo de Negocios de Transelec. El ejecutivo agrega que entre 2014 y 2015 Transelec ha conectado 2.000 MW provenientes de fuentes solares y eólicas.

ALGUNOS RIESGOS.

Hugh Rudnick, profesor emérito de la Universidad Católica de Chile y socio de la consultora Systep, señala que el crecimiento de estas fuentes no solo es muy importante, sino que ha introducido mayor competitividad al sistema. Pero advierte que permanecen algunos de los desafíos de las ERNC con los que se debe tener resguardo, tales como la intermitencia, es decir, que estas fuentes sólo producen energía por períodos puntuales y a veces impredecibles.

Por ejemplo, la energía solar o fotovoltaica sólo se produce durante el día y por lo tanto estas centrales no proveen de electricidad durante la noche; las fuentes eólicas generan sólo cuando hay viento ya sea día o noche; mientras que las centrales de pasada sólo pueden operar cuando los ríos tienen agua.

Olmedo coincide en que esto es un problema para el sistema eléctrico, porque el país requiere contar con electricidad en forma constante. Si bien estas energías pueden ser combinadas con fuentes tradicionales, como el carbón, el gas y las centrales con grandes embalses, es un desafío hacer entrar o salir una central, porque se necesita de un período de tiempo para poder ponerlas en marcha que en algunos casos puede ser prolongado— y el país no puede quedarse sin energía o sufrir black out intermitentes por esta causa.

Esta es la gran desventaja que involucran las energías limpias. Mucho del futuro desarrollo de estas fuentes dependerá de las tecnologías de almacenamiento, afirma Rudnick, como las baterías para guardar energía solar.

Otro desafío importante que se prevé tendrá más presencia en el futuro, pero de muy largo plazo, es la generación distribuida, que no es más que la producción de electricidad de la gente en sus casas vía paneles solares fotovoltaicos, veletas eólicas o molinos de agua.

Sin embargo su desarrollo tiene aún varias trabas. Según Rudnick, como el alto costo de los paneles solares y su instalación así como pocos incentivos monetarios.

Una última advertencia que involucra el desempeño económico del país la plantea Juan Carlos Olmedo, quien explica que si obviamente Chile crece a tasas en torno al 2% anual o menos, la demanda de energía seguirá la tendencia de esa cifra porque está directamente relacionadas. Esto significa que de los proyectos presentados ante la autoridad ambiental, muchos podrían terminar por no concretarse, dado que la curva de demanda de electricidad en el país y sus costos no harían viables el impulso de estas iniciativas.

FUENTE: www.nexchannel.cl

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