Aunque la tecnología hidroeléctrica triplica por ahora la producción de electricidad a partir de radiación solar, esta última se ha convertido en un referente de Energías Renovables No Convencionales en la zona, aportando además a la eficiencia energética de empresas y a las necesidades básicas de comunidades. A eso se suma el potencial eólico, que a cuenta con varios proyectos aprobados en la Región de Valparaíso.

Con 10 plantas y parques solares fotovoltaicos que aportan energía al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y un número similar de proyectos en preparación, la Región de Valparaíso es un ejemplo de cómo el uso de Energías Renovables No Convencionales (ERNC) marca presencia creciente en Chile y en su meta de diversificar la matriz energética. Algo que parece un buen apronte para el compromiso local de disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 30% al año 2030, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.

«En el 2017, el 57% de la generación de electricidad provino de termoeléctricas y un 43% de energías renovables», dice Erika Villarroel, presidenta de la Asociación Chilena de Empresas de Eficiencia Energética (Aceesco). «Vamos avanzando progresivamente hacia una matriz energética más limpia, con una capacidad instalada neta de fuentes renovables, a julio de este año, de 4.347 MW, cifra que representa el 19% de aporte al Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Esta cifra es relevante si consideramos que el año 2013 el aporte de las fuentes renovables a la matriz alcanzaba sólo a 1.914 MW».

«Es aventurado calificar si una u otra tecnología es más adecuada para una región en específico. Lo que sí podemos señalar, es que el potencial estimado de la Región de Valparaíso -en un estudio de 2012-era de 64 MW solares y 104 MW eólicos», dice Carlos Finat, director ejecutivo de La Asociación Chilena de Energías Renovables (ACERA).

El seremi de energía, Gonzalo Le Dantec, refuerza la idea: «Es fundamental seguir impulsando proyectos que utilicen fuentes limpias y renovables para generar electricidad, como el sol y el viento. Es importante que estos no se entrampen en los procesos de evaluación ambiental y que cumplan con los plazos definidos por la normativa».

EFICIENCIA Y CULTURA ENERGÉTICA

Chile, según un reporte de Green Tech Media (GMT), es líder en la instalación fotovoltaica en Latinoamérica, por factores económicos, variables climáticas y desarrollo tecnológico.

El panorama proyecta tanto los beneficios de la producción limpia de energía como de reducción de su consumo. Un ejemplo es el Plan de Eficiencia Energética de GNL Quintero, que incluye la construcción sostenible del Edificio Casino y Centro de Visitas, con certificación Leed categoría GOLD y que cuenta con 132 paneles fotovoltaicos. Enap Refinería Aconcagua, por su parte, trabaja en esta línea en un Programa de Eficiencia Energética orientado a la comunidad, por lo que 113 familias de Concón y Quintero han participado en un curso de montaje y mantención de instalaciones solares fotovoltaicas.

Ambas empresas, además, fomentan el uso de energía generada por radiación solar con la entrega de paneles fotovoltaicos a organizaciones sociales para la calefacción de sedes y hogares. En el caso de Enap, en 2016 adjudicó vía fondos concursables la instalación de cuatro paneles fotovoltaicos en lugares estratégicos de la Villa Concón, por lo que más de 1.000 personas se benefician con energía eléctrica en el club deportivo, la junta de vecinos, la capilla y el jardín infantil del sector. Más tarde, el mismo colectivo comunitario postuló a otros fondos, a través de la compañía, para instalar paneles solares en sus casas; así, son 28 familias las que hoy cuentan con una capacitación y el kit de panel solar.

«Nosotros mismos nos preparamos e instalamos nuestros propios paneles solares. Ha sido muy positivo porque ha significado un ahorro de casi un 25% en las cuentas de la luz», explica María Eugenia Gómez, presidente da la Junta de Vecinos Villa Concón.

FORTALEZAS Y DEBILIDADES

En la Escuela Civil Industrial de la Universidad de Valparaíso, el académico Samuel Vare-la investiga sobre los crecientes usos potenciales de la energía solar térmica y foto-voltaica. «Esto se está usando en la parte agraria en zonas de interiores de la Región, como Petorca o Quillota, porque tienen mejor radiación solar», explica.

El tema solar-térmico busca satisfacer la demanda del sector agrario en temas de invernadero. «Si ayudas a las persona que tienen cultivos y que diversifiquen su producción a otras hortalizas en los mismos terrenos, se les puede ayudar a través de la energía solar térmica y fotovoltaica para subir la temperatura de los invernaderos para que ellos cultiven productos como maracuyá y pistacho». En el caso de la tecnología fotovoltaica eléctrica, «se usa para ver si hay alguna carencia de energía en zonas residenciales e industriales. Por ejemplo, se podría tener una bomba para sacar agua de napas subterráneas y poder regar zonas con sequía».

Carlos Finat insiste en el uso del viento como fuente de energía limpia para la zona, con «un potencial de crecimiento de unos 100 MW eólicos». Pero Varela apunta a la desventaja de que «tienes que hacer muestreo de al menos por tres años antes de ver la factibilidad de producir energía. Por ejemplo, en el sector de Playa Ancha también vemos un potencial, pero habría que determinar con estudios si tiene potencial de inyectar energía permanente al SEN. No sirven fenómenos aislados».

El director ejecutivo de ACERA destaca también el potencial de la energía hidráulica: «Sin referirnos a empresas específicas, creemos que es muy interesante el caso de las centrales minihidro El Tártaro (0,1 MW), Sauce Andes (1,4 MW) y Juncalito (1,5 MW) de la Región de Valparaíso. Esas centrales son de pequeño tamaño y constituyen el segmento de la generación distribuida que -creemos- tendrá la mayor tasa de crecimiento en sus diferentes tecnologías en los próximos años».

Para 2020 se proyectan en Chile tasas de crecimiento del consumo eléctrico en torno al 6%-7/o. Sólo con este dato se podría desprender que para tener un mayor bienestar se necesitará más energía. El tema es cómo se almacenará y se logrará un uso eficiente. Si bien se ha legislado en esta materia y se ha impulsado como política pública, Manuel Baquedano, presidente del Instituto de Ecología Política, explica que donde falta camino por recorrer es que «no se ha tocado aún los sistemas de distribución y eficiencia. Es importante comprender que la matriz de energía renovable requiere un uso consciente donde el ahorro y el almacenamiento es fundamental. Para eso hay que seguir formando gestores energéticos y desarrollar programas de alfabetización energética para que la transformación sea cultural», indica.

Fuente: Mercurio Valparaíso