La mayor regulación eléctrica en la historia del país es la que está evaluando realizar el Ministerio de Energía. Más drástica que la recién aprobada reforma al mercado de la transmisión eléctrica, hoy el foco del gobierno está puesto en reformular el mercado de la distribución, discusión donde el Ejecutivo quiere partir con un “papel en blanco”, es decir, de cero, y donde uno de los focos principales es liberalizar el mercado eléctrico. Esto, con el fin de otorgar mayor competencia en el segmento donde hasta ahora la autoridad no ha tenido injerencia: el cliente libre.

Hoy el mercado eléctrico está compuesto un 52% por los clientes regulados, que son los hogares y las pymes, y cuyas tarifas son fijadas por el Estado; mientras, el 45% restante son los llamados clientes libres y que se caracterizan porque tienen plena libertad en la negociación de sus tarifas, las que acuerdan directamente con las empresas generadoras.

Pero la autoridad quiere llegar a la empresa mediana, aquella que está ubicada dentro de la zona de concesión de las empresas distribuidoras y que, por ende, han sido abastecidas por compañías como Chilectra, Chilquinta, CGE Distribución o Saesa, entre otras.

“Vemos que hay un mercado bastante capturado por las compañías distribuidoras, y lo que nos gustaría es introducirle más competencia a ese mercado. En el fondo, nos gustaría que las distribuidoras pelearan por ese nuevo cliente, pero lo pelearan junto con otros generadores, de tal manera que, efectivamente, estas empresas medianas puedan acceder a precios mejores”, explica el secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Energía (CNE), Andrés Romero.

Algo de este revolucionario cambio adelantó el grupo Enel en una reciente entrevista otorgada a este medio, donde el presidente de Enersis Chile, Herman Chadwick, indicó que “la nueva ley de distribución irá a buscar un mercado más liberalizado”.

Agregó que a diferencia del funcionamiento actual del mercado libre, donde se cierra un contrato con un gran consumidor a un plazo determinado, se está pensando “en que de acá a un tiempo más tengamos la posibilidad de competir dentro de las residencias o áreas urbanas o en empresas menores, por eso hay que estar preparado”.

Ampliar el mercado

Según las estimaciones de la CNE, hay espacio para hacer crecer ese mercado libre. De hecho, en la ley de licitación eléctrica, que establece las bases para que el Estado subaste la energía que será consumida por los clientes regulados, se modificó el umbral para ser clasificado como cliente libre o regulado, donde las empresas medianas tienen la posibilidad de optar dónde quieren pertenecer. Ese umbral pasó de 2.000 KW a 5.000 KW.

“Al día de hoy, a partir del análisis de vigencia de los contratos que recientemente revisó la CNE, existe un total de 115 clientes libres de generadoras y 82 clientes libres de distribuidoras, totalizando 197 clientes libres. Una revisión realizada anteriormente arrojó 81 clientes libres de generadoras y 124 clientes libres de distribuidoras, totalizando 205 clientes libres. Lo anterior evidencia una movilidad de clientes libres de distribuidoras a clientes libres de generadoras”, explican en la CNE.

Romero indica que el mercado actualmente permite ampliar este universo, dado el fuerte nivel de competencia que se dio en la licitación eléctrica regulada, lo que generó que hoy existan en el sistema 70 mil GWh disponibles para ser ofertados de manera competitiva tanto por clientes regulados como libres.

¿De qué forma el gobierno puede incentivar la profundización del mercado libre, si esos procesos no son regulados? “Lo que podemos incentivar es que estos clientes libres se agrupen y hagan procesos de licitación, o bien, no se agrupen, pero sí hagan procesos de compra inteligente y profundicen las condiciones de competencia”, explica Romero.

Agrega que este es un tema que están recién estudiando, aunque enfatiza que “nos parece de primera prioridad, porque de esta manera vamos a mantener vivo el ambiente de competencia que hemos visto este año”.

En cuanto a los precios, Romero es cauto e indica que no se han puesto una meta específica de reducción de los valores de la energía para los clientes libres, pero dice que “si el precio eficiente y competitivo está en orden de los US$ 50 el MWh, entonces buscaremos que eso se refleje en los contratos con los clientes libres”.

Diagnóstico: norma obsoleta

Pero este no es el único tema que la autoridad quiere reformular en este mercado. El trabajo de Energía con la CNE y el equipo que encabeza el académico de la Universidad Católica Hugh Rudnick comenzó en agosto pasado y a mediados de ese mes Romero y Rudnick se reunieron con las empresas distribuidoras en una intensa jornada de trabajo, indican asistentes al evento.

En la oportunidad, se les explicaron los puntos que el gobierno quiere modificar de la actual norma y se acordó conversar en profundidad el tema, siguiendo la fórmula que el gobierno trabajó con la Ley de Transmisión, es decir, con un proceso participativo. Por eso, académicos, expertos, consumidores, ONG y actores del mercado están convocados para una reunión plenaria que probablemente se desarrolle en el ex Congreso Nacional, el próximo jueves 29 de septiembre.

Si bien Romero adelanta que durante este gobierno no se enviará un proyecto de ley, sí se quiere comenzar a trabajar en una propuesta que logre un alto consenso técnico y político, “de tal manera que el próximo gobierno, sea cual sea su color, pueda recogerlo e idealmente tomarlo para sí”, explica.

FUENTE: www.latercera.com

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