¿Qué es el hidrógeno y cuál es el valor que tiene actualmente para el mundo?, ¿Por qué estamos hablando del hidrógeno en Chile? Esas son algunas de las preguntas que pretendemos responder en el libro “Tecnologías del Hidrógeno y Perspectivas para Chile”, del cual acabamos de lanzar su segunda edición.

Las aplicaciones del hidrógeno se extienden a diversas áreas, como el transporte utilizando pilas de combustible; el almacenamiento energético para sistemas de respaldo; la producción de insumos industriales y agrícolas tan importantes como el amoniaco; el procesamiento de combustibles; y la generación de combustibles sintéticos para usos industriales, entre otros.

Para entender el potencial del hidrógeno, primero debemos saber que es el elemento más abundante en el universo, siendo un gas incoloro, inodoro, insípido e inflamable, pero que no se encuentra en su estado puro en la naturaleza. Esto significa que, para utilizarlo, es necesario extraerlo desde otros compuestos, como el agua o hidrocarburos.

Actualmente el 96% del hidrógeno que se produce en el mundo proviene de fuentes fósiles y un 4% desde el agua, utilizando electrolisis. Este último, es un proceso limpio que no genera CO2, pero intensivo de electricidad. Y es ahí donde reside la gran ventaja comparativa de Chile con cualquier otro país.

Me explico. Nuestro país tiene un enorme potencial de generación de electricidad a partir de fuentes renovables y a bajos precios, como quedó demostrado en la última licitación de energía de noviembre 2017, en la cual se registraron algunos valores bajo los 30 USD/MWh, desplazando incluso al gas y el carbón.

Por lo tanto, y considerando que aproximadamente el 70% del costo de producir hidrógeno a partir del agua corresponde a la energía, Chile tiene la posibilidad de generar hidrógeno verde y sustentable a gran escala y a precios competitivos en el corto plazo.

Esto abre la posibilidad de producir nuestro propio combustible, libre de emisiones, lo que se traduce en una mayor seguridad energética y económica, aprovechamiento y complemento de las energías renovables variables y disminución sustantiva del CO2.

Otro punto, es que el hidrógeno se puede almacenar y transportar a largas distancias a través de gaseoductos, camiones o barcos, con lo cual la generación de hidrógeno verde a gran escala para exportarlo a países como Japón, Alemania, Estados Unidos y Corea del Sur, que lo están requiriendo para sus planes de desarrollo sustentable, es una oportunidad que Chile no debería desaprovechar.

Todos estos alcances los hemos expuestos en la segunda edición del libro “Tecnologías del Hidrógeno y Perspectivas para Chile”, incluyendo una actualización de cifras y algunos contenidos, especialmente en las perspectivas de crecimiento del hidrógeno a nivel internacional y que publicamos junto al Ministerio de Energía.

Como el desarrollo del hidrógeno verde ya es una realidad, y pronto lo será en Chile, se creó el año pasado H2Chile, gremio que agrupa a profesionales y prontamente empresas que están trabajando en estas tecnologías. Además, se está elaborando una Estrategia Nacional de Hidrógeno, para lo cual, el Comité Solar de Corfo y el Ministerio de Energía, están realizando talleres participativos en Antofagasta, Santiago, Concepción y Punta Arenas.

A partir de los esfuerzos en el desarrollo del hidrógeno, así como el avance de diversas tecnologías, se espera que, durante los próximos años, sea un medio indispensable para mitigar el avance del cambio climático, en particular para disminuir las emisiones del sector transporte y como almacenamiento energético, en lo cual Chile tiene todo para ser protagonista.

Rodrigo Vásquez es Asesor del Programa de Energía y Eficiencia Energética, de la Agencia Alemana de Cooperación Internacional (GIZ) e Ingeniero Civil Electrónico de la Universidad Santa María, y Máster en Energías Renovables de la Universidad de Zaragoza, España.

Fuente: Reporte Sostenible (16-06-2019)